El hermano de Roberto Sánchez, William Sánchez, reapareció anoche en un mitin demostrando que es el que mueve los hilos en la campaña presidencial de Juntos por el Perú (JPP).
William Ricardo Sánchez Palomino denunció en la Comisaría de Huaral que se le extravió documentación en buses y mototaxis.
Es músico, pero ubicado detrás del escenario que se levantó en la zona de Pachacútec, en Ventanilla, disponía quién podía subir para acompañar a su hermano congresista sobre el tabladillo.
Se dejó ver coordinando la logística del evento. Con ese poder de decisión no es raro que Roberto Sánchez le haya confiado el manejo de los aportes de campaña.
Hoy, el aspirante presidencial debe acudir a una audiencia para afrontar la acusación penal por no declarar aportes entre 2018 y 2020.
Fiscalía solicita 5 años y 4 meses de prisión contra el candidato de Juntos por el Perú por presuntamente haber declarado información falsa ante la ONPE sobre aportes de campaña.
La Fiscalía detectó que Roberto y William abrieron cuentas bancarias donde recibieron el dinero destinado para el partido. Sin embargo, informaron a la ONPE que amasaron fondos en ese periodo de tiempo a pesar de que recepcionaron más de S/204 mil.
Este diario destapó, además, que William perdió hasta en tres ocasiones libros de actas de la organización política, documentación donde se acredita la actividad partidaria y el manejo económico.
Justamente, por esas revelaciones hechas por la prensa, el familiar del congresista desapareció de la escena pública.
En el evento en Ventanilla, William Sánchez usaba lentes de sol sobre la cabeza que les servían para ocultarse de las cámaras y luces. Hasta que fue sorprendido por Perú21.
Huida y agresión
El menor de los Sánchez emprendió la huida apenas fue descubierto por este periodista.
Solo bastó mencionarle que yo era de prensa y que tenía unas consultas, para dirigirse rápidamente debajo de los andamios. Ahí permaneció, pero no se quedó de brazos cruzados.
Mientras yo esperaba el instante de abordarlo nuevamente, llegaron sujetos a bloquearme el paso.
Roberto Sánchez terminó su evento al promediar las 9:00 pm y bajó por las escaleras donde se dio un afectuosos apretón de manos con William.
Y en ese momento, mientras reportaba el acontecimiento, los tipos intentaban taparme la cámara con las manos y empezaron empujarme.
No decían palabra alguna, solo insistían con la agresión. Ante mi reclamo, uno de ellos me pateó hasta que le puse resistencia. Fue un ataque cobarde solo por cumplir mi trabajo.
En medio de la trifulca, William Sánchez aprovechó para escapar y evitar declarar.
La actitud hostil ante preguntas legítimas solo demuestra el nulo talante democrático y respeto por la prensa de un partido que quiere alcanzar el poder. Eso es alarmante.
Fuente: Perú21