Alrededor de 800 habitantes del caserío Nuevas Flores, del distrito de Jacas Grande, en la provincia de Huamalíes, viven con el temor de morir sepultados frente al posible deslizamiento del cerro Culquish. En febrero de 2022, parte de este mismo cerro se desprendió y enterró 16 viviendas.
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“La situación se agravó en los últimos meses, tenemos un problema geológico en toda el área de – más o menos – unos 400 metros. Si se llega a consumar toda la población correría peligro de morir sepultados”, advirtió Alberto Contreras Marín, representante de la Municipalidad Distrital de Jacas Grande.
Mientras tanto, las autoridades competentes como la Oficina Regional de Gestión de Riesgos de Desastres, elabora un plan de prevención. No obstante, llama la atención la demora de esta oficina regional teniendo en cuenta que este problema lleva más de un año engavetado.