El cariño de varias generaciones de estudiantes volvió a reunir a la comunidad educativa del colegio Milagro de Fátima de Huánuco. Esta vez, el motivo fue rendir homenaje a Nilda Picón Llanos, exdirectora que dedicó décadas de su vida a la enseñanza y a la formación de sus alumnas.
La ceremonia se realizó el sábado pasado, antes del inicio del campeonato de exalumnos. La actividad fue organizada por la Promoción 1994, responsable del certamen, junto con Aníbal Nolasco, presidente de la Asociación de Exalumnos de la institución.
Acompañada por sus antiguos estudiantes, Picón Llanos recibió muestras de afecto y reconocimiento por su trayectoria profesional y por la huella que dejó en la historia del colegio.
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De las aulas a la dirección del Milagro de Fátima
Nacida el 27 de enero de 1947 en Huallanca, provincia de Bolognesi, Áncash, Nilda Picón Llanos se formó como profesora de Biología y Química en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, donde obtuvo su título en 1968.
Inició su carrera magisterial en 1969, en el Colegio Nacional de Huallanca. En 1981 fue reasignada al Colegio Nacional Nuestra Señora de Lourdes, en Acomayo, distrito de Chinchao, y posteriormente llegó al colegio Milagro de Fátima, en Huánuco.
En esta última institución trabajó como docente y jefa de Laboratorio antes de asumir la dirección en 1991, mediante concurso de méritos profesionales. Permaneció en el cargo hasta el año 2000, cuando cesó en sus funciones.

Una maestra recordada por su disciplina y cercanía
Durante el homenaje se destacó su exigencia profesional, puntualidad y responsabilidad, así como su disposición al diálogo con estudiantes, docentes y padres de familia.
En las aulas, su especialidad en Biología y Química le permitió acercar a sus alumnas al conocimiento científico. Desde la jefatura de Laboratorio, impulsó el orden y el aprendizaje práctico; y como directora, su gestión fue recordada por el trabajo en equipo y la búsqueda de mejoras para la institución.
El reconocimiento también resaltó su compromiso con los valores cristianos y su vocación de servicio, aspectos que, según el texto leído durante la ceremonia, estuvieron presentes en su relación con la comunidad educativa.
Para las generaciones que pasaron por sus aulas, el homenaje fue una oportunidad para expresar gratitud a una educadora cuya influencia, más allá de los años que ejerció la dirección, permanece en los recuerdos de sus exalumnas.

