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viernes, mayo 8, 2026

Baños: entre la devoción y el desorden en la fiesta del Señor de Mayo

Cada año, del 1 al 6 de mayo, el distrito de Baños, en Lauricocha (Huánuco), se convierte en el epicentro de la fe y la devoción en honor al Señor de Mayo.  Feligreses llegan desde distintas partes del país y del extranjero para reencontrarse con sus raíces, renovar su espiritualidad y participar en una de las festividades más significativas de la zona. No es casualidad que Baños sea reconocido como un destino turístico, gracias a sus hermosos baños termales de aguas medicinales, así como a su tradición, historia y calidez humana.

Sin embargo, esta celebración, que debería ser motivo de orgullo colectivo, ha dejado en evidencia serias deficiencias en la gestión de las autoridades locales. Bajo la administración del alcalde Kiko Sánchez Bernardo, el apoyo a la organización de la festividad ha mostrado preocupantes signos de improvisación, desorden y falta de planificación.

Uno de los aspectos más notorios ha sido el descontrol del comercio ambulatorio en la plaza de armas. Nadie cuestiona el derecho al trabajo de los vendedores, quienes buscan su sustento diario; no obstante, la ausencia de regulación ha generado una imagen de caos que afecta tanto la experiencia del visitante como la identidad del distrito.

Asimismo, la falta de criterio en la organización de los espacios durante las actividades festivas ha sido evidente. La noche del 1 de mayo, por ejemplo, la concentración de personas en un área reducida, sin una adecuada distribución ni planificación del estrado, generó incomodidad y provocó que muchos asistentes se retiraran antes de tiempo. A ello se sumaron constantes altercados en la vía pública protagonizados por personas en estado de ebriedad; incluso se registraron enfrentamientos en los que estuvo involucrado el señor Emilio Padilla Flores, director de la Banda Show Filarmónica Llipa. Mientras tanto, la presencia de la Policía Nacional brilló por su ausencia, evidenciando una preocupante falta de acción oportuna. Todo ello deja en claro la ausencia de un trabajo previo y articulado entre las autoridades competentes, como el serenazgo municipal, la prefectura y la Policía Nacional del Perú.

En esa línea, se viene perdiendo una valiosa oportunidad para fortalecer la integración y el disfrute colectivo. Resulta inevitable recordar gestiones anteriores que supieron conducir estas actividades con mayor orden y liderazgo, entendiendo que la autoridad edil cumple un rol articulador fundamental en la vida del distrito.

A ello se suma la deficiente recepción oficial del 3 de mayo, fecha en la que la municipalidad, como anfitriona, debería proyectar una imagen institucional sólida y acogedora. Lejos de ello, lo observado fue un acto carente de preparación: ausencia de elementos tradicionales como alfombras y arreglos florales, una presentación descuidada e incluso detalles simbólicos incompletos, como letras institucionales deterioradas. Más preocupante aún fue la intervención del alcalde sin la presencia de regidores, funcionarios ni trabajadores, y sin un sistema adecuado de sonido, lo que impidió que su mensaje llegara al público. Esto evidencia no solo limitaciones logísticas, sino, principalmente, una falta de gestión y liderazgo.

Otro punto crítico es el estado de la vía de acceso entre Baños y el sector Toril. Una carretera en condiciones precarias no solo dificulta el tránsito, sino que también proyecta una imagen negativa para quienes visitan el distrito. Este tipo de problemas no depende únicamente de grandes presupuestos, sino también de decisión, articulación y voluntad política.

En contraste, es justo reconocer el destacado trabajo de los mayordomos de Yanán, Edgar Bustamante Sebastián y su esposa, Violeta Digna Matos Cotrina, así como del comité del barrio de Quinchas, presidido por Miguel Ureta Zevallos. Con esfuerzo y compromiso, lograron brindar momentos de orden, alegría y auténtica devoción. Su labor demuestra que, cuando hay organización y voluntad, es posible ofrecer una festividad digna.

Este escenario invita a una reflexión necesaria. Baños ha sido históricamente un distrito próspero, acogedor y bien organizado; hoy, esa imagen parece desdibujarse. La responsabilidad no recae únicamente en las autoridades, sino también en la ciudadanía, que debe asumir un rol más activo en la exigencia y construcción de un mejor entorno.

La fiesta del Señor de Mayo no solo es una expresión religiosa, sino también una vitrina cultural, turística y económica. Por ello, requiere planificación, liderazgo y trabajo conjunto. La próxima gestión tiene el reto de recuperar el prestigio que se viene perdiendo y demostrar que sí es posible recibir a los visitantes con orden, respeto y altura.

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