La falta de mantenimiento y la desatención prolongada de la Municipalidad Provincial de Leoncio Prado están poniendo en peligro a la población de Tingo María. Así concluye el informe más reciente de la Contraloría General, que advierte un deterioro crítico en la infraestructura metálica del centro de esparcimiento Playa Tingo, uno de los espacios públicos más concurridos de la ciudad.
El informe de visita de control —emitido tras una supervisión realizada entre el 13 y 16 de octubre de 2025— revela que las bases de las columnas que sostienen el techo presentan corrosión avanzada, al igual que los pernos de anclaje y las barandas metálicas de las tribunas utilizadas para actividades deportivas. Cada uno de estos elementos cumple un rol estructural; sin embargo, ninguno ha recibido mantenimiento adecuado en los últimos años.
Pero el problema no es solo el deterioro físico. La Contraloría también constató que el espacio no cuenta con el Certificado de Inspección Técnica de Seguridad en Edificaciones (ITSE), requisito indispensable para la autorización de funcionamiento de cualquier infraestructura pública. Es decir, Playa Tingo opera sin cumplir los estándares mínimos de seguridad exigidos por ley.
La zona destinada al comercio y venta de alimentos refleja el mismo abandono: columnas oxidadas, superficies corroídas y estructuras expuestas a filtraciones. Durante las lluvias, las bases metálicas quedan cubiertas de agua, acelerando el desgaste por estar instaladas al ras del terreno natural.
Para la Contraloría, esta situación representa un riesgo real e inmediato para comerciantes, visitantes y espectadores que utilizan el recinto durante ferias, eventos, actividades deportivas y celebraciones locales. La falta de acciones preventivas y de control municipal podría desencadenar incidentes graves si la estructura continúa debilitándose.
Ante este escenario, el órgano de control instó a la Municipalidad Provincial de Leoncio Prado a implementar medidas correctivas urgentes, reforzar la supervisión técnica y garantizar que los espacios públicos cuenten con las condiciones de seguridad y mantenimiento establecidas por la normativa.
Mientras tanto, Playa Tingo sigue funcionando, pero con una infraestructura que evidencia el costo del abandono institucional.