La madrugada del Jueves Santo, mientras la lluvia caía intensamente, el río Yanayacu se desbordó, inundando la Institución Educativa Inicial n° 583 en el distrito de Santa María del Valle. La escuela, situada en las riberas del río y sin respetar la faja marginal establecida por la Autoridad Nacional del Agua, quedó inundada con más de 60 centímetros de agua.
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El panorama era desolador. Los niños, desconcertados, buscaban sus crayolas y dibujos entre los escombros, incapaces de comprender el fenómeno que arrasó su escuela. Sus padres comentaban que este tipo de desastre se repite cada 50 años, pero para ellos, en su inocencia, la furia de la naturaleza era un concepto desconocido.
Daños a material didáctico y módulos escolares
Sus juguetes didácticos, pinturas y rompecabezas habían quedado destruidos, algunas piezas arrastradas por el río.
Los dos módulos de la institución, construidos en un área de 1200 metros cuadrados, quedaron inundados. El agua había alcanzado y dañado el aula de clases, la cocina, el comedor, la secretaría, las salas de usos múltiples y los servicios higiénicos.

Los muebles y escritorios flotaban en los ambientes inundados, junto con 21 laptops, dos proyectores multimedia, una impresora y cables. Hasta los alimentos de Qali Warma terminaron bajo el agua.
El centro poblado de Yanayacu, ubicado a 39 kilómetros de la ciudad de Huánuco y próximo al poblado de San Sebastián de Quera en Santa María del Valle, se encontraba en estado de shock. El viaje desde Huánuco dura aproximadamente una hora, pero ese día, el tiempo parecía haberse detenido.
Acciones de la UGEL Huánuco
Frente a esta situación, el director de la UGEL Huánuco, Francisco Pérez Naupay, actuó con rapidez. Organizó un equipo especial conformado por el Área de Infraestructura, PREVAED y especialistas en educación para visitar la zona, evaluar los daños y proporcionar la ayuda necesaria.
Su respuesta resalta la importancia de la seguridad y el bienestar de los estudiantes y docentes en situaciones de emergencia.

La UGEL se comprometió a garantizar la continuidad del servicio educativo, un rayo de esperanza en medio de la desolación. A pesar del desastre, la comunidad de Santa María del Valle se mantuvo firme, apoyada por el liderazgo y la acción rápida de su director de UGEL, Pérez Naupay.

