Desde hace varios años, una pequeña comunidad campesina del distrito de Monzón vive un calvario por el botadero de basura. El vertedero municipal esta en la parte de una colina rodeaba de cultivos y viviendas.
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Cientos de habitantes del centro poblado de Chipaco, se enfrenta a múltiples problemas de salud por el simple de hecho de vivir alrededor del botadero. De acuerdo con la información, la Municipalidad Distrital de Monzón, se opuso a la clausura, a pesar que gran parte de la población pide el cierre inmediato del lugar.
“Este problema afecta nuestra salud. Con este caso venimos luchando desde el 2018, pidiendo la clausura del botadero; lamentablemente no esta siendo atendido nuestro pedido. Lo único que solicitamos es la clausura inmediata de este botadero clandestino”, manifestó Carol Reyes, vecina de Chipaco.

La contaminación del medio ambiente también se hace visible en esta comunidad, cuya población se dedica netamente a la agricultura y ganadería. La ausencia de la Fiscalía Especializada en Delitos de Materia Ambiental en la zona, es carta abierta para la impunidad.
“Por orden de la municipalidad del distrito de Monzón, continúan arrojando los desechos (orgánicos e inorgánicos) al botadero, cuando deberían tomar conciencia por el cuidado del ambiente, sobre todo, por la salud de las personas que viven en los alrededores”, subrayó Reyes.
Toda responsabilidad recaería en Ysrael Chávez Santiago, alcalde del mencionado distrito, si continúa negándose a la solicitud de clausura del botadero municipal de Chipaco. La salud de madres gestantes, niños y ancianos, está en juego.