La laguna Viña del Río no solo forma parte del paisaje de Huánuco. Entre sus árboles, matorrales y riberas también sobrevive una diversidad de especies que encuentran allí alimento, refugio y espacios para reproducirse. Una de ellas es el taurisho o taurigaray, un ave pequeña pero de presencia constante en este humedal urbano.
Su permanencia es considerada una señal de la riqueza biológica que todavía conserva la laguna, pese a encontrarse en medio del crecimiento de la ciudad. Sin embargo, este equilibrio podría verse afectado por el desarrollo de un proyecto de infraestructura promovido por el Gobierno Regional de Huánuco.
LEE ESTO TAMBIÉN: Fiscalía investiga a Antonio Pulgar por intervención en la Laguna Viña del Río
Un ave que forma parte del ecosistema
El taurisho, reconocido por su plumaje barrado y canto vigoroso, cumple una función dentro del ecosistema de Viña del Río, entre ellas el control natural de insectos.
Para el ambientalista Ciro Cornelio, proteger esta especie implica también conservar el espacio que le permite sobrevivir.
“La protección de la laguna Viña del Río significa conservar mucho más que un cuerpo de agua”, señaló Cornelio, al destacar que en este ecosistema conviven numerosas especies de flora y fauna.
El ambientalista considera que la presencia del taurisho demuestra que todavía existe un equilibrio entre la naturaleza y el desarrollo urbano, aunque este puede deteriorarse si no se toman medidas de conservación.
Proyecto genera preocupación ambiental
La preocupación está relacionada con la posibilidad de que una intervención de infraestructura afecte los árboles, matorrales y riberas que sirven de hábitat para esta y otras especies.
Diversos sectores han planteado la necesidad de que cualquier proyecto que se ejecute en el entorno de la laguna cuente previamente con estudios técnicos y ambientales, así como con una evaluación de los posibles efectos sobre el agua, la flora, la fauna y la napa freática.
Para Cornelio, el desarrollo de infraestructura no necesariamente tiene que ser incompatible con la conservación, pero sí requiere una planificación que incorpore criterios ambientales y medidas concretas para reducir los impactos.
La discusión no se limita a preservar una especie de ave. Lo que está en juego es la conservación de un espacio natural que todavía cumple una función ecológica dentro de la ciudad.

